Estos días se esta hablando mucho sobre el 23F. Un viaje al pasado inmediato que abre heridas en algunos, indiferencia en otros, criticas de ambos bandos hacia los que piensan distinto, en fin, lo normal en estos casos.

Lo que no es tan normal es ver niñatos de 18 años con ideas de algo que desconocen, de algo que no vivieron y de lo que sólo saben la parte que los que se las inculcaron quieren que sepan.

Personalmente no creo en política, porque está completamente corrompida, pero aún menos puedo creer en los extremistas, y todos van en el mismo saco, me da igual si de derechas o de izquierdas, todos son iguales. Ni un solo extremista cree en la libertad, porque precisamente la libertad es lo que intentan destruir, todos quieren imponer su criterio, y anular el opuesto, robándonos así la libertad de decidir lo que queremos.

Por eso no puedo entender que niñatos que no saben todavía donde coño tienen la mano derecha puedan posicionarse de manera radical en la extrema derecha ni en la extrema izquierda. Nacieron libres, pero quieren hacer a sus descendientes esclavos de sus ideales, sin importarles una mierda si serán o no felices así.

En el cubo de basura que es la política, lo que mas destaca para mi es la cantidad de dictadores que hay, vendiéndose como democráticos, y engañando continuamente al pueblo. Curiosamente en este país hubo mas trabajo mientras gobernaron los de derechas, que en teoría y según la izquierda, solo benefician a ricos y empresarios, y las crisis económicas, el desempleo y los recortes a la gente obrera los hubo siempre gobernando la izquierda, que luego se venden como el partido de los obreros. Me río yo de estos argumentos.

Por todas esta cosas, invito a todos los niñatos radicales a que se den un paseo por la historia, y que vean, si quieren ver, que la libertad no se adquiere jodiendo la de otros, entre los que pueden incluir a sus propios descendientes, sino luchando por los derechos de todos y no participando de ideales políticos.